Y quizás, hasta tenga sentido...

domingo, 20 de noviembre de 2011

El tigre y la nieve

Vamos no se queden ahí, tómense su tiempo. No empiecen con poemas de amor, son los más difíciles, esperen a tener ochenta. Escriban sobre otras cosas.-

-El mar, el viento, un radiador, un tranvía. No hay una cosa más poética que otra. La poesía está adentro de uno. Mírate al espejo, la poesía eres tú.

-Adornen sus poemas, elijan las palabras con cuidado. A veces se tarda ocho meses en encontrar una palabra. La belleza comenzó cuando la gente empezó a elegir.

Desde Adán y Eva. ¿Saben cuánto tardo Eva en elegir la hoja de parra?

¿Y ésta, y ésta? Dejo el Paraíso sin hojas.


Enamórense. Si no aman muere todo, muere todo. Enamórense y todo cobrará vida. Despilfarren su alegría disipen su júbilo. Callen o entristezcan con entusiasmo, arrojen su felicidad hacia otro.

¿Qué más?, Déjenme ver, se me olvidó.-


-Eso deben de hacer. No puedo leerlo.-


-Para transmitir la felicidad, deben ser felices. Para transmitir el dolor, deben ser felices.

¡Sean Felices, deben sufrir! No tengan miedo a sufrir, ¡Todo el mundo sufre! Si no tienen los medios, no se preocupen.

Necesitan algo para escribir poesía: todo.-

-No intenten ser modernos, es muy anticuado.-

-Si no se les ocurre nada sentados… póngase así…-

-Acostados verán el cielo, ¿Por qué no lo hice antes?

-¿Qué miran? Los poetas no miran, ven-

-Que las palabras los obedezcan. Si la palabra “muro” no obedece.-

-No la vuelvan a usarla en ocho años, así aprenderá.-

-¿Qué es eso? Ni idea-

-Eso es belleza pura, aquellas líneas…-

-… que quiero que se queden ahí. Borren todo, empecemos. Terminó la lección. Adiós. Hasta el miércoles… jueves. Adiós, adiós.-

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